Las mangas exteriores para trabajadores de fábricas farmacéuticas son accesorios protectores especializados diseñados para mantener la esterilidad y prevenir la contaminación cruzada en entornos de salas limpias, donde incluso partículas menores o la transferencia microbiana pueden comprometer la integridad del medicamento. Fabricadas con materiales de alta calidad y de baja emisión de partículas como el polipropileno SMS (spunbond-meltblown-spunbond) o composiciones de tejido no tejido ultrafino, estas mangas exteriores actúan como barrera contra partículas de piel, cabello y humedad, garantizando el cumplimiento de las estrictas prácticas de fabricación (GMP) y las normas ISO 14644 para salas limpias. El tejido está diseñado para no desprender fibras, evitando que estas ingresen al entorno de producción, y es transpirable para mantener el confort durante su uso prolongado en instalaciones con control de temperatura. Sus características de diseño incluyen un ajuste elástico en la muñeca y en la parte superior del brazo para eliminar espacios que puedan albergar contaminantes, con una longitud (50–70 cm) que cubre desde la muñeca hasta el hombro, protegiendo por completo el brazo. Las costuras suelen estar selladas térmicamente en lugar de cosidas para evitar la liberación de partículas, y el material es compatible con otros equipos de protección personal (EPI) como guantes y batas de laboratorio, asegurando una capa protectora continua. Estas mangas exteriores son desechables para evitar la acumulación microbiana, estando disponibles con empaque estéril para áreas de procesamiento aséptico. A menudo están codificadas por colores para diferenciar clasificaciones de salas limpias (por ejemplo, ISO 5 vs. ISO 8) o zonas de trabajo (por ejemplo, mezcla vs. empaquetado), apoyando protocolos estrictos de segregación. El cumplimiento con regulaciones como la FDA 21 CFR Part 211 y las directrices de GMP de la UE validan su papel en la protección de la seguridad de los medicamentos. Al integrar estas mangas exteriores, las instalaciones farmacéuticas reducen el riesgo de contaminación de lotes, aseguran el cumplimiento normativo y protegen la salud del paciente, convirtiéndolas en un componente crítico de los protocolos de higiene en salas limpias.