Los delantales de laboratorio con propiedades antiestáticas y anticuímicas son prendas de protección especializadas diseñadas para entornos en los que la descarga electrostática (ESD) y la exposición a productos químicos representan riesgos significativos, como laboratorios farmacéuticos, fabricación electrónica y instalaciones de procesamiento químico. Estos delantales están fabricados con tecnologías avanzadas de tejido: las propiedades antiestáticas suelen lograrse mediante fibras conductoras integradas (por ejemplo, filamentos de carbono o metal) que disipan las cargas estáticas, evitando chispas que puedan encender sustancias inflamables o dañar equipos electrónicos sensibles. La resistencia anticuímica se logra mediante materiales de tejido apretado o laminados (por ejemplo, mezclas de polipropileno o recubrimientos de PVC) que repelen o impiden la penetración de ácidos, disolventes y agentes cáusticos, minimizando el contacto y la absorción por la piel. El diseño prioriza la protección y la funcionalidad, con mangas largas y puños elásticos o de Velcro para sellar las aberturas en la muñeca, costuras reforzadas para mayor durabilidad y múltiples bolsillos para almacenar herramientas sin comprometer la integridad de la barrera. Muchos modelos incluyen solapas sobre los cierres para evitar la filtración de productos químicos y están confeccionados para un ajuste cómodo que permita libertad de movimiento durante tareas precisas como la pipeteación o la operación de equipos. El cumplimiento de las normas internacionales es fundamental: estos delantales suelen cumplir con EN 13402 (rendimiento antiestático) y EN 13034 (protección contra productos químicos), asegurando su eficacia bajo condiciones rigurosas. También se someten a pruebas de transpirabilidad para evitar el sobrecalentamiento durante períodos prolongados de uso, un factor clave para mantener el confort y la productividad del trabajador. Para industrias que manipulan productos químicos volátiles o electrónica sensible, estos delantales actúan como primera línea de defensa, reduciendo los riesgos de accidentes y garantizando el cumplimiento normativo. Su versatilidad se extiende a laboratorios de investigación, donde protegen tanto a los trabajadores como a los experimentos contra contaminaciones, convirtiéndolos en elementos esenciales para mantener la seguridad y la precisión en diversos entornos científicos e industriales.