Los gorros quirúrgicos para médicos son cubiertas especiales para la cabeza diseñadas para mantener la esterilidad en salas de operaciones, evitando que el cabello, la caspa y otras partículas contaminen el campo quirúrgico. Fabricados con materiales no tejidos ligeros y transpirables, generalmente polipropileno (PP) o SMS (spunbond-meltblown-spunbond), estos gorros ofrecen un equilibrio entre eficacia de barrera y comodidad, esencial para los profesionales médicos que los usan durante cirugías prolongadas. Su diseño incluye una banda elástica ajustada que se adapta a la cabeza, asegurando una cobertura completa del cabello y las orejas sin deslizarse, incluso durante movimientos intensos. Muchos gorros incluyen un bolsillo o un diseño recogido que permite acomodar cabellos más largos, eliminando huecos que podrían comprometer la esterilidad. El tejido no tejido es libre de pelusas y de bajo contenido de partículas, reduciendo el riesgo de que fibras sueltas ingresen al sitio quirúrgico, un requisito clave para mantener condiciones asépticas. El cumplimiento con normas internacionales es fundamental: estos gorros suelen cumplir con la norma EN 13795 (vestimenta y paños quirúrgicos) y las regulaciones de la FDA, garantizando su desempeño en entornos críticos. Son de un solo uso, eliminando el riesgo de contaminación cruzada asociado a alternativas reutilizables, y suelen venir envasados estérilmente para su uso inmediato en salas de operaciones. Más allá de su funcionalidad, se prioriza la comodidad mediante materiales transpirables que reducen la acumulación de calor, una consideración vital durante procedimientos largos. Al prevenir la contaminación por partículas, estos gorros desempeñan un papel crucial en la reducción de infecciones en el sitio quirúrgico (SSIs), protegiendo la seguridad del paciente y cumpliendo con los estrictos protocolos de higiene de las instalaciones sanitarias modernas en todo el mundo.